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Escencia EFX

Escrito por Revista Pasadizos agosto 15, 2018

Cuando por fin el invento denominado Cinematógrafo logra salir del laboratorio y se democratiza, (entre algunos empresarios y visionarios aficionados, la mayoría acaudalados), la experimentación no se hace esperar, era un nuevo soporte con el cuál se podía comunicar, crear, era mágico, era misterioso y sorprendente por si solo. Ese nuevo invento que acompaña al hombre hace poco más de un siglo ha cobrado vida propia nutriéndose del pensamiento humano, de su intelecto, vivencias, sueños y recuerdos.

Es un medio heredero de la pintura y la fotografía, emparentado con las artes teatrales y sobre todo literarias; el cine nace sin algunos de los muchos recursos con los cuales se han ido integrando y construyendo su lenguaje. Nace a decir de algunos de manera más austera, más pura a decir de otros.

Los usos fueron a la vez los más experimentales para su tiempo y a su vez los más triviales, desde la filmación de eventos sociales y privados como lo hicieron los hermanos Louis y August Lumiere, el mundo de lo fantástico de Mèliés y lo experimental de Dziga Vertov.

A lo largo de poco más de 120 años de existencia se han ido añadiendo, creando o adaptando diversos recursos en la construcción de un lenguaje propio. Recursos como el sonido, el color, la velocidad de cuadros, los formatos de proyección, el uso de diversos planos y movimientos de cámara, cambios en la narrativa, etc. Todo eso gracias al avance tecnológico y los estudios y experimentación de la óptica.

 

Un elemento que nace con el cine son los efectos especiales, ya desde Viaje a la luna de Mèliés (1902)  el hombre quedó cautivado y encontró un deleite en vislumbrar atmósferas y mundos alternos a su “realidad”. A partir de ese momento casi toda la literatura fantástica, de terror y ciencia ficción ha sido llevada al medio audiovisual y hemos sido incluso testigos de remakes realizados con mejores y más vistosas soluciones de efectos especiales con gráficos generados por ordenador (CG).

Ahí se ha llevado, en su mayoría, el desarrollo y diversificación de los usos plásticos y semánticos de este valioso e incomparable recurso, filmes sorprendentes y adelantados a su tiempo nos lo demuestran: Mundo Perdido (1925) y King Kong (1933) de Willis O´brien, Metrópoli (1926) de Fritz Lang, La guerra de los mundos (1950) Byron Haskin, todas las producciones del genial Ray Harryhausen, Jan Svankmajer, Norman Mac Laren, la utilización de EFX de Stanley Kubrick en 2001: Odisea del espacio, o gente como Spielberg, Cameron y Peter Jackson, entre otros muchos que por falta de espacio y memoria omitiremos.

No es fortuito que en una industria como Hollywood desde 1935 exista la emergencia de un departamento de efectos especiales. Muchas de estas producciones y sus EFX fueron desarrollados con técnicas como la del Stop Motion (animación cuadro a cuadro) la cual es la esencia del fenómeno cinematográfico, hasta que en 1995 la CG pasa del video al cine provocando un boom de cintas con productoras nuevas como Pixar y DreamWorks y muchas filiales de las grandes transnacionales como Universal, Paramount, 21th Fox, etc.

El desarrollo de efectos especiales toca la esfera de la producción como lo hace todo lo anteriormente citado, pero también en su fase de consumo, como las salas con experiencias 3D y 4D, y se ha desarrollado en el plano visual pero también en la dimensión sonora.

Sin olvidar que también la televisión, la publicidad, la animación, el cine y video experimental y el video arte han encontrado un  campo fértil para su hacer.

Conforme pasa el tiempo creo que la utilización de este recurso solo es para hacer algo “espectacular” según el mainstream, sin embargo, los atisbos de producciones que buscan más el desarrollo y transformación desde la narrativa dejan en claro que el recurso de los efectos especiales no solo son para deleitar la pupila, sino para transformar las narrativas  y proponer en su dimensión plástica, un ejemplo podría ser Terry Gilliam.

Todo parece indicar que aún queda mucho camino que recorrer, nuevos soportes y desarrollos tecnológicos transformarán por completo el lenguaje cinematográfico y sus contenidos, así como la utilización  y tendencias de los efectos especiales; sin embargo, será percibido como paulatino, tal como se ha vivido en este poco más de un siglo, con su acompañamiento en nuestras vidas.

Redacción de Carlos Israel
Productor y Director Audiovisual

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