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No perder el tiempo con remordimientos: Natural Born Killers

Escrito por Adriana García junio 1, 2017
Después de una docena de películas y un Oscar a mejor director, Oliver Stone dio vida en 1994 a Natural Born Killers (en español Asesinos por naturaleza), misma que le adjudicó un Globo de Oro también por mejor director debido a la gran variedad de ángulos y juegos con la cámara que atrapan al espectador desde los primeros minutos de la película.

 

La entrega es en su mayoría una crítica ante los medios sensacionalistas cuando se trata de asesinos seriales, sin embargo, tiene también tintes de realidad, pues la historia está inspirada en  Charles Starkweather y Caril Ann Fugate, pareja que asesinó a 11 personas en E.U.A. a finales de los años 1950.

 

En esta película la sátira es también protagonista, pues la mayoría de escenas están ambientadas a manera  que parecen una dramatización televisiva, todos los asesinatos y situaciones que envuelven a esta pareja se retratan de manera exagerada, siendo la sangre un actante de este film, simbolizando violencia pero también vida y unión.

 

La narración de la obra está enfocada en la historia de amor de Mallory Wilson Knox y Mickey Knox, que al parecer de ellos (y de la audiencia) han nacido el uno para el otro, han nacido para encontrarse en esta vida y han nacido para matar; después de conocerse huyen y se casan, viviendo una luna de miel eterna entre crímenes que alimentan su amor.

 

Para observar este film de una manera diferente, es necesario entender el uso de los ángulos, enfoques y ambientación de las escenas y los tiros de las cámaras, ya que la mayoría están basados en cómo un asesino o un depredador observa su entorno y a su presa.

 

La doble moral de la audiencia que no ve a esta pareja como un peligro sino como ídolos, como héroes, quienes justificados por el amor matan y hacen lo que quieren librándose de la ley, según palabras de Mickey: “un ángel al que han satanizado”.

 

Durante la realización de este film se hizo un gran esfuerzo por parte de los actores, extras y camarógrafos, sin embargo, uno de los acontecimientos más sobresalientes de producción se dio en la escena del disturbio grabada en el Centro Correccional de Stateville en Joliet, Illinois, en donde el 80 por ciento de los presos están encarcelados por delitos violentos. Para realizar tal secuencia, durante dos semanas los extras eran presos reales con armas de juguete. Posteriormente se necesitaron 200 extras porque los presos de Stateville estaban encerrados.

 

Asesinos por naturaleza promete atraparte en la trama para que, al igual que en la película, ames a estos criminales y disfrutes cada uno de sus disparates y delitos.

 

¡Experimenta y camina entre Pasadizos¡

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