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Anti-Anthropometrics paintings

Escrito por Revista Pasadizos agosto 14, 2019

Durante muchos siglos la mujer había sido relegada de las artes plásticas, porque se creía que no contaba con el suficiente intelecto y habilidad para desarrollar un actividad que requiriera de una abstracción tan profunda y significante; por ello es que muchas estructuras educativas, no sólo las artes, no estaban programadas para ser enseñada a las mujeres, limitando su campo de acción al simple hogar y cuidados domésticos. El hombre no sólo se convertía en el proveedor sino también en el creador, ya tan común bajo una lógica patriarcal y falogocéntrica, era el que gobernaba e imponía las reglas del cómo hacerse las cosas.

            Fue hasta mediados del siglo XX cuando las mujeres y su actividad artística comienzan a cobrar una fuerza devastadora, capaz de derribar esos oxidados cánones exclusivistas; tan es así que en sus primeras inmersiones empiezan a elaborar estructuras que rompen con el molde establecido por una sociedad macho-viril. Como una de las pioneras podemos mencionar a Shigeko Kubota, quien en muchos de sus trabajos performáticos se dedicó a ir en contra de lo que era la dominación masculina; en sus trabajos presentaba una figura femenina apartada de todos aquellos estereotipos que la televisión, las revistas y otros medios se habían encargado de hacer creer al público. Es ella quien comienza con una neo-actualización de la imagen femenina.

            Shigeko se contraponía al action paiting de Pollock y al anthropometrics paintings de Klein que representaban muy bien el papel viril del arte al hacer connotación a la eyaculación masculina y por tanto creadora. Anthropometrics paintings buscaba darle al hombre toda la gloria que lo hacía sentirse superior. Por otro lado, la mujer comenzaba a tener un papel más activo en dentro de esa dialéctica sujeto-objeto-artístico, ya no sólo era la musa, la inspiración, sino que ahora también era acción creadora y generadora. Sin embargo, Klein sólo veía a la mujer como un medio más por el cual expresarse; vertía sobre ellas su embriaguez creativa, lo que provoca que, de nueva cuenta, la mujer se volviera a integrar al arte por una acción artístico-masculina.

            El hecho de que Klein utilizara mujeres como soporte provocó la indignación de muchas feministas que comenzaban a crecer en número; cómo si no fuera bastante con el action paiting de Pollock ahora tenían que lidiar con un cosificador. Ya no sólo era la eyaculación, sino que ahora se sumaba la dominación masculina al servicio del arte. Es por ello que 1965 en el Festival Fluxus de Nueva York surge la consigna “contra el arte viril”.

            Dentro del festival, Shigeko Kubota realizó una serie de parodias al anthropometrics paintings; ahora ya no era de la eyaculación de donde surgía todo, sino que el flujo menstrual se convertía en el centro de acción, el punto generador; como era de esperarse, la crítica de arte se dividió, estaban aquellos que vieron este acto el verdadero espíritu transgresor del performance; mientras que pata otros, Kubota pecaba de cinismo y vulgaridad al mostrar la intimidad femenina sin ápice de eufemismo.

Por otro lado, siguiendo esta misma línea, Cheryl Donegan realizó un video: Kiss my Royal Irish Ass, donde parodiaba los trabajos de Klein; en la video-instalación mostraba cómo su trasero irlandés se sumergía en un bote de pintura para luego ser impreso en una hoja blanca y adquirir posteriormente la forma de un trébol de buena suerte.

            Rachel Lachowicz en Red not blue es quien lleva un rol activo y hace que un hombre, bajo el yugo de su dominación, parodiando de nueva cuenta a Klein, realice una serie de pinturas; ella, ataviada con un elegante vestido negro y bebiendo una copa de vino, observa cómo este hombre se somete a sus instrucciones. Este performance presentó un gancho al hígado, pues los puristas del anthropometrics estallaron en injurias y desacreditaron la originalidad, pues argumentaban que se trataba de una copia de los performances de Klein.

 Son estas artistas verdaderas pioneras en las estructuras perfomáticas; gracias a ellas la producción posterior logró alcanzar gran eco en la sociedad; tan es así que, por ejemplo, los trabajos de Rachel Lachowicz, Cheryl Donegan, entre otras, han servido para que el desnudo femenino se aleje de la mirada posesiva del patriarca, al tiempo que hacen que las mujeres derriben estructuras falogocéntricas.

Redacción de José J. González

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1 comentario

Dieter agosto 14, 2019 en 7:19 pm

Excelente artículo no se mucho de arte, pero estoy de acuerdo con los puntos vistos.

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