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El “Pelado”, una modificación de la identidad mexicana

Escrito por Revista Pasadizos octubre 21, 2019

Como un tema común en todo el mundo, los estereotipos son una forma de generalizar y modificar las características de una sociedad. En el caso de México, el  “Pelado”, ese personaje tan representativo de la cultura mexicana que fue recuperado por el pensador Samuel Ramos a mediados del siglo XX como un hombre sin modales, de carácter agresivo y de bajo nivel social, es un estereotipo que ha moldeado y educado a la sociedad mexicana volviéndose parte la cultura nacional. Esta figura nacida en los barrios de la Ciudad de México, es copiada y expuesta hasta la actualidad en todos medios de comunicación y es una visión que se tiene sobre lo que significa ser mexicano, más específicamente del centro de México.  

En la mayoría de los casos la reproducción de los estereotipos llevará a la deformación de la propia sociedad para bien o para mal.

El estereotipo del “Pelado” en la actualidad se puede ver representado en personajes como el “Vitor”, “Albertano”, “Pancho López” y “Ludovico P. Luche”, quienes siguiendo la definición de Ramos son: hombre con pocos modales, de carácter agresivo y de bajo nivel social. Y es este mismo estereotipo del que se aprende en la mayoría de las casas mexicanas con acceso a medios de comunicación como la televisión, teléfonos y computadoras, dando por entendido que en muchos casos son estos medios los que educan a la juventud moderna.

La visión del “Pelado” con el tiempo cambia, se modifica y enriquece. En la sociedad moderna podemos decir que este término tiene nuevas cargas de significación que no alcanzó a ver Ramos pero que son cruciales para entender la educación de las nuevas generaciones como: la moral, la idea que se tiene del trabajo y de la religión, y que son igualmente transmitidas por los personajes antes mencionados.

La nueva definición del “Pelado” se aplica expresando que a este personaje se le representa como el hombre definido por Ramos pero enriquecido con una ferviente devoción católica, como un perezoso que rehúye al trabajo, y con una moral negativa, expuesta en la mayoría de las veces.

La reproducción continua y a través del tiempo de este estereotipo trae consigo la copia de sus características, lo que significa que así como se copia el estilo de hablar y de vestir del “Vitor” también se emulan sus creencias, decisiones y acciones, llevando a la modificación de una parte de la sociedad nuevamente, en este caso se reforzarán las enseñanzas religiosas que ya se tienen instauradas en la sociedad, se instaurará la idea a rehuir al trabajo como si de una enfermedad se tratara, y como en la mayoría de los casos se le representa como malvado, todo aquel que cumpla con estas características será tachado de malo, ya lo sea o no.

Aunque los estereotipos nunca cambiarán lo importante es no creerlos y poder traspasar las máscaras creadas por una sociedad.

Redacción de Francisco Villa

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