Inicio DISONANCIAS Entre discos y análogos

Entre discos y análogos

Escrito por Revista Pasadizos septiembre 11, 2019

Recuerdo (y seguro no soy el único), esos años donde nuestros oídos se percataron de una melodía que llamaba nuestra atención, algunas veces no sabíamos quién o quiénes eran (y Shazam no estaba en el celular, es más, no había celular) pero tratábamos de recordar un poco la letra, la tonada, o si el locutor de radio tenía a bien decir el nombre del grupo, guardar ese recuerdo para que en la primera oportunidad acudir a la tienda de discos y encontrar ese sonido que hizo volar nuestra cabeza; seguro te pasó llegar con algún chavo de mixup o discolandia y decirle: no sabes de una canción que va así como tarara tara tara ta ta; y ella o él, de manera que nunca entendí, te decía: a si claro esta de tara tara tarara, y entonces en una relación tan pequeña pero fructífera encontraban ese disco.

Mi primer recuerdo es con el disco “Enema of state” de Blink 182; lógicamente en ese entonces yo solo recordaba a una sexy enfermera ajustándose un guante no sé para qué cosa, algo que a mis 10 años me voló la cabeza.

La experiencia del disco es algo que se ha ido perdiendo con el pasar del tiempo; el comprar un disco por una sola canción fue una experiencia repetitiva para mi generación, y en la mayoría de los casos, encontrar otras canciones que hicieron que la compra valiera la pena; y no solo eso, pues el disco como tal solo era parte de todo un ritual, el disfrutar del arte en la contraportada, las letras dentro del cuadernillo, e imágenes, que solo los que teníamos el álbum pudimos disfrutar, hace que cada canción se convirtiera en algo propio.

El disco por sí solo representa toda una obra de arte, y ha sido parte de la historia de la música; quien no recuerda ese lindo bebé nadando en el Nevermind de Nirvana; el American Idiot de Green Day, con una granada en forma de corazón, un simbolismo que aunque no supiéramos de arte hacía explotar nuestras mentes. A nivel nacional como olvidar, Donde Jugaran las Niñas de Molotov, que hizo que con esa portada tan sugerente y única se encendiera la entrepierna de miles de pubertos de los noventas.

Todas estas experiencias hicieron que una generación valorara aún más la música, que cada sonido se volviera propio y difícil de conseguir; que la música se hiciera más presente, más física y más viva; que no solo fuera un conjunto de bytes en la nube, si no un recuerdo palpable de la historia del mundo, de nuestra historia.

Por: Dieter Mondragón

¡Experimenta y camina entre Pasadizos!

También te puede interesar

Deja un comentario

error: Contenido protegido!