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Gustavo Cerati: músico y poeta. Parte II

Escrito por Revista Pasadizos diciembre 12, 2018

Nota: Las siguientes líneas estarán apoyadas con el libro Cerati en primera persona publicado en 2013 por la periodista argentina Maitena Aboitiz.

Por Carlos Escutia

Lee la PARTE I

Otra canción incluida en este disco es “Karaoke”, en ella los sampleos siguen predominando así como el bajo y el bombo; la guitarra tiene un mayor peso. La letra transmite que nunca terminas de conocer a alguien, nunca sabes con que te pueden salir, en el momento que menos esperas el otro puede convertirse en alguien que no solías conocer. ¿Y qué queda? Ya no te necesita, ya no eres indispensable. Además, el otro ya tiene su propio yo, pasó un corto tiempo y se buscó un nuevo corazón; fue muy fácil despegar, despegarse. No conforme con esto, el otro improvisa, el otro opta por el descaro, te ve la cara, te rebaja, se burla de ti, no le importas, está con su otro yo y es tiempo de ver su show en el cuarto de un hotel frente al mar. Pides que te convenza, como si fueras un rey; no lo puede hacer. Es un karaoke, una mentira, una pose, está siendo otra persona, miente por gusto y parece que lo disfruta.

Pasaron cuatro años para que Cerati lanzara un nuevo álbum, uno más ponchado, con guitarras distorsionadas, recordando el génesis de rock, sin tanto trabajo de estudio. Sólo necesitó lo esencial: bajo, guitarra, batería y voz. Hablo de Ahí vamos, un disco con fuerza para tocarse en vivo, divertido, con canciones para escucharse con volumen alto, en un bar y cerveza en mano. “Ahí vamos” involucra el plural, como si todos fuéramos parte del disco, “ahí vamos” es un proceso de ir, un camino, un no saber a dónde nos dirigimos (pero a fin de cuentas no importa saberlo), es explorar, mostrarse, jugársela, es movimiento.

El segundo track de este disco es “La excepción”. Provocadora. Distorsión. Riff pesado. Batería seca. Rock. Es el fin y el comienzo de un viaje. ¡Préndete! ¡Sácate! La sonoridad está por los aires. Hoy es una fiesta. Hagamos la excepción de romper las reglas. La estridencia y la histeria imperan. El vídeo recuerda la psicodelia de los años setenta. Trépale al volumen. Sepulta a la bestia. ¿Ya rompiste las reglas?

 

Esta canción contrasta con “Crimen”, el doceavo track del disco. Un tema melancólico, una balada para alzar los brazos y prender el encendedor. Al escucharla recuerdas a aquella persona por la que se suspira de vez en cuando. Es un adiós continuo, una pérdida, un no saber qué hacer. El olvido es la mejor opción, si no lo haces puedes morir y otro crimen quedará sin resolver. La traición se hace presente, ¿te la buscaste? ¿Tu ego te condujo a ella? ¿Tu ego te hizo estallar? ¿O fueron los celos? ¿Por eso la perdiste? ¿Qué otra cosa puedes hacer? ¡Olvida! Recuerda que si no lo haces quedará otro crimen sin resolver. Al final de todo, al final de una relación queda un crimen sin resolver, ¿no? Al menos uno pequeño. Aquello que quedó oculto, de lo que no hay pista y de lo que es mejor no enterarse. Dejó tanto en ti, en mí, y ahora sabes lo que es perder.

El último disco que publicó Cerati antes de que cayera en coma fue Fuerza Natural, salió a la luz en 2009, ya había pasado la reunión de 2007 con Soda Stereo y su enorme gira “Me verás volver”. Gustavo cerró un ciclo y dijo que no iba a volver a tocar con sus compañeros de Soda (Zeta y Charly), eso había quedado en el pasado. Ahora se le veía más maduro, con nuevos sonidos por descubrir. Aquí se tomo más la libertad en cuanto al estilo, a las letras, a la música. Hizo un disco conceptual, una historia, ¿un déjà vu continuo? Lo lleno de metáforas, imágenes y folk.

Fue un disco más limpio, guitarras suaves, sin distorsión. La fuerza natural nació, es un disco luminoso, lleno de momentos fantásticos, como si fueras en una nube. En la portada del álbum aparece un caballo volador que sobrevuela la ciudad de Buenos Aires con un jinete encapuchado, transmite la fuerza natural, todo la armonía y aunque esté nublado no parece que vaya a llover, el viento lo lleva, todo es calma, todo es una tarde que no quieres que se acabe.

Tal vez Cerati siga escribiendo en coma, tal vez hay una fiesta en su cabeza, tal vez no necesita volver y no es nada personal. Puede que esté entre caníbales o esperando que pase el temblor, pero seguro siempre estará con música y letras bajo el brazo y conociendo ese lugar donde todos se la creen. “Para mí la música es la puerta que abro continuamente, es una de las cosas que más me gustan en la vida y la tengo ahí. Muchas de las cosas que hago, lo que pienso y lo que siento, las trasmito con la música. Es mi forma de comunicación y de relación. Hegel decía que la música es la forma más elevada y pura del arte […]. Me parece que la música produce un entusiasmo único, que probablemente ningún otro arte lo produzca” (Cerati en Aboitiz, 2013: 213).

 

Fuente
Aboitiz, Maitena. (2013). Cerati en primera persona. Argentina: Ediciones B.

 

 

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