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Horses: libertad, poesía y punk.

Escrito por Revista Pasadizos junio 5, 2020

Por: Victoria Baron G.

Coloco el álbum Horses en el estéreo y la voz ácida de Patti Smith me recibe con la línea “Jesus died for somebody’s sins but not mine”, para después fusionarse con un estridente pero maravilloso cover de la famosa canción Gloria escrita por Van Morrison. Este disco fue el primero de la llamada madrina del punk, y es considerado su obra maestra. Patti Smith y su banda se desarrollaban en un contexto neoyorquino subterráneo cuya escena artística vibraba más que nunca; tocaban frecuentemente en el mítico CBGB, en donde habían logrado reconocimiento gracias a sus peculiares presentaciones, esto les abrió camino para finalmente grabar su álbum debut en 1975, bajo la producción musical de John Cale de The Velvet Underground, en el estudio Electric Lady (construido en 1970 por Jimi Hendrix, gran ídolo de Patti).

Horses sin duda redefinió el punk. En sonido, la característica crudeza del género seguía presente, sin embargo, la lírica en las canciones fue un factor diferenciador importante. Mientras bandas de la escena como los Ramones, Television o Dead Boys componían letras bastante simples, Patti llegó a inundar las mentes de los escuchas con su poesía descarnada, bella y estruendosa. La portada del disco es una de las más icónicas de la música moderna, en ella, se aprecia un retrato andrógino en blanco y negro de Smith capturado por su entonces pareja, Robert Mapplethorpe. Con una fuerte influencia del poeta Arthur Rimbaud, la madrina del punk regala, en la primera versión de Horses, ocho piezas majestuosas; entre ellas, redondo Beach, cuya temática es muchas veces relacionada con un spot queer en Los Ángeles del mismo nombre, la letra relata la trágica historia de un amor lésbico. La sexta canción, Break It Up, fue escrita en relación a un sueño que Patti tuvo en donde Jim Morrison se presentaba como un ser mitológico, más allá de la libertad; en ella chilla: “I could hear the angel calling. We rolled on the ground, he stretched out his wings. The boy flew away and he started to sing”. Ciertamente, el penúltimo track es mi favorito: Land: Horses / Land, of a Thousand Dances / La Mer(de) song; es una obra errática de casi nueve minutos y medio donde Patti murmura y escupe frenéticamente sus versos. Conforme aumenta el ritmo de los instrumentos, se escucha su voz aullando “Horses, horses, horses, horses”, brindándonos un clímax eufórico para seguir sacudiendo nuestros pensamientos a través de los de ella.

Este álbum es un estandarte en la historia del rock n roll; además, dejó una huella enorme en favor del empoderamiento femenino al abrirse paso esplendorosamente en un ambiente dominado por hombres. La intención de Patti Smith nunca fue que Horses se convirtiera en éxito comercial o referente del punk, no pretendía encajar en alguna categoría, su motor era el simple placer de la expresión, en entrevistas ha comentado: “Quería hacer un disco que hiciera sentir a cierto tipo de persona menos sola. Gente que fuera como yo, diferente”. Tal vez esto lo llevó a convertirse en oda a la libertad de ser, a sembrar esperanza en muchísimas personas a lo largo del tiempo, construyendo un refugio en lo caótico de la creación.

¡Experimenta y camina entre Pasadizos!

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