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Una mujer valiente, libre, ensombrecida: Suzanne Valadon

Escrito por Jesus M. Cabrera mayo 6, 2020

Bohemia, extravagante, independiente, apasionada y espíritu libre, con todas estas palabras se ha descrito esta artista. Su fuerza en la composición, sus colores brillantes, junto con su técnica post-impresionista, nos hacen voltear a ver a esta mujer que convivió con los más grandes artistas de las vanguardias francesas, pero que, desafortunadamente, su nombre queda ensombrecido por ellos.

Nacida en Francia en 1865 tuvo una vida complicada, fue hija de una madre soltera con escasos recursos económicos, para sobrevivir se convirtió en acróbata, también fue obrera, funeraria, camarera y modelo. Su trabajo como acróbata hizo que artistas como Toulouse Leutrec se fijará en ella por su belleza, no ejerció este oficio por mucho tiempo dado que un accidente la alejó de los escenarios, pero la acercó a un mundo distinto: el mundo artístico de Francia.

Por su belleza fue modelo de artistas como: Degas, Toulouse-Leutrec, Renoir, Pierre Puvis de Cavanes, incluso tuvo algunas aventuras con ellos. Mujer libre y sin ataduras concurría a varios bares de mala reputación de Montmarte y a pesar de la moral y las correctas costumbres Suzanne hacía lo que deseaba sin importarle la opinión de los demás. En contacto con tantos artistas Suzanne aprendió los secretos de la pintura y, apoyada por Degas, comenzó a pintar por cuenta propia con influencias impresionistas y fauvistas (por el uso tan intenso color).

Su vida amorosa no fue menos escandalosa, se casó dos veces e incluso con un amigo de su hijo. Cabe destacar que fue madre de otro gran artista: Maurice Utrillo, cuyo padre se desconoce, pero heredó su apellido del artista Miquel Utrillo quién se lo otorgó.

Suzanne pintaba varias cosas, paisajes, arreglos florales, naturalezas muertas y lo más escandaloso: desnudos femeninos. Para su época era normal que los hombres pintaran mujeres desnudas, pero que una mujer lo hiciera resultaba escandaloso.  A pesar de vivir entre grandes artistas Suzanne logró vivir de su trabajo, tuvo gran reconocimiento e incluso llegó a estar en varias exposiciones.

Suzanne fue una mujer que vivió libre hasta el final, rompiendo con convenciones, desafiando la moral conservadora de su época, fiel a sí misma y sin duda una mujer muy peculiar. Entre los datos más extraños podemos mencionar que siempre llevaba consigo un manojo de zanahorias (no se sabe por qué), se decía que tenía una cabra en su estudio que se comía sus malos dibujos y, por si faltaba poco, decían que alimentaba con caviar a sus gatos todos los viernes.

Sea como fuere, la obra de Suzanne es muy intensa, su técnica no es impresionista, pero retoma varios detalles de la misma, sus colores intensos recuerdan a los fauves pero son más delicados en su fuerza, definitivamente Valadón retoma lo que más le gustó de sus amigos y lo condensó en un estilo propio, muy peculiar.

Aún al estar rodeada de grandes maestros Suzanne logra brillar con luz propia y merece que volvamos la mirada a esta peculiar mujer que podemos no entender, pero podemos admirar y sacarla del olvido.

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