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Una muralista olvidada: Aurora Reyes

Escrito por Revista Pasadizos noviembre 23, 2019

Por: Jesús M. Cabrera

El muralismo mexicano es uno de los movimientos artísticos más importantes del país, su legado fue enorme y con gran relevancia, curiosamente fue un escenario dominado casi exclusivamente por tres hombres: Rivera, Orozco y Siqueiros, estos tres titanes plasmaron en diferentes muros la historia de México y sus propios ideales, pero bajo la figura de estos tres artistas se desarrolló de manera sigilosa una mujer de apabullante personalidad y espíritu inquieto, hablamos de Aurora Reyes.

Tal como su nombre lo indica, ella fue una luz en la plástica mexicana femenina, destacó en un mundo dominado por hombres y denunció los abusos e injusticias de su tiempo, pero ¿quién fue Aurora Reyes?.

Aurora llegó a este mundo el 9 de septiembre de 1908 en Chihuahua, hija de un soldado y nieta de un general leales a Porfirio Díaz sufrió las secuelas y persecución de la Revolución, por esas razones se vio obligada a mudarse a uno de los barrios más pobres de la capital: la lagunilla. Debido a la persecución política su padre se tuvo que esconder mientras que ella y su madre luchaban día a día por ganarse el sustento vendiendo alimentos. Al llegar a la adolescencia Aurora ingresó a la Escuela Nacional Preparatoria, lugar donde conocería a Frida Kahlo y entraría en contacto a la vida artística de la capital, Aurora era una fiel defensora de sus ideas liberales y a causa de éstos fue expulsada de la escuela por discutir con una prefecta, debido a ese carácter tan feroz le llamaron: La Magnolia iracunda.

Al estar interesada en las artes plásticas ingresó a la Escuela Nacional de Bellas Artes, pero no concluyó sus estudios, prefirió ser autodidacta y experimentar. Hizo poesía a la par de activismo político (es importante señalar que era sobrina del escritor Alfonso Reyes), estaba en contacto con los demás artistas y trabajó arduamente por los derechos civiles de mujeres y trabajadores, fue una mujer con convicciones políticas firmes y una pasión por la vida que se puede ver en sus poemas.

Dejó una obra breve pero intensa, en sus poemas plasmó constancia de las injusticias de su tiempo: represión, desigualdad, marginación, etc., problemas que también experimentó en carne propia, en sus murales podemos observar la influencia que tuvo Rivera sobre ella; motivos prehispánicos, temas nacionalistas e ideológicos, pero curiosamente mantuvo un estilo propio casi caricaturesco, un estilo que está en los límites de la caricatura y el muralismo.

Aurora fue una mujer valiente, contestataria, revolucionara, apasionada y sobre todo comprometida, fue leal a su arte e ideas, fue miembro del Partido Comunista Mexicano, miembro fundador de la Liga de Escritores y Artistas Revolucionarios y lamentablemente, a pesar de toda esta lucha, fue opacada por la sombra de titanes, su obra es un grito ahogado, pero resuena, tiene eco y poco a poco se le re-descubre y escucha.

Aurora tuvo un ocaso triste, murió olvidada un 26 de abril de 1985, fue incinerada y sus cenizas reposan en las raíces de una magnolia en su casa, ahí junto a esa magnolia yace la siguiente leyenda: “Hoy, blanca y luminosa, naciste Yololxóchitl: magna flor de las flores. La luna es tu diadema cuajada de diamantes. Hoy, blanca y luminosa, naciste, Yololxóchitl”.

Ojalá esta gran mujer, esa Magnolia Iracunda sirva para inspirar a más mujeres comprometidas, valientes y revolucionarias, que su vida sea un ejemplo para seguir luchando por la libertad.

¡Experimenta y camina entre Pasadizos!

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